
Lección 13 – El amor es el cumplimiento de la Ley
Mientras trataban con un feligrés problemático, alguien de la Junta de la iglesia dijo al pastor: «No podemos tomar decisiones basadas en la compasión». ¿No podemos? Al oír eso, el pastor se preguntaba qué concepto de Dios y de la Ley divina tenía esa persona. No cabe duda de que la compasión debe ser fundamental en nuestro trato con las personas, especialmente con las que se equivocan. La compasión es parte integral del amor y, como dice Romanos 13: 8, amar al prójimo es cumplir la Ley.
Si el amor es realmente el cumplimiento de la Ley, no debemos pensar en la Ley como si estuviera separada del amor o en el amor como si estuviera desconectado de la Ley. En la Escritura, el amor y la Ley son inseparables. El Legislador divino es amor y, por consiguiente, la Ley de Dios es la Ley del amor. Es, como dijo Elena G. de White: «La ley de Dios es el trasunto de su carácter» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 251).
La Ley de Dios no es un conjunto de principios abstractos, sino mandamientos e instrucciones destinados a nuestro desarrollo. La Ley de Dios es, en su totalidad, una expresión del amor tal como Dios mismo lo expresa.